El ultracrepidarianismo existe desde que el primer mono, muy machote él, abrió la boca para decir «hacedme caso a mí, que de frutos controlo», pero la IAgen lo ha exacerbado más aún con ese peloteo a ultranza que la caracteriza. Que nunca caiga en el olvido su relación con el síndrome del impostor.
26 days ago