Nieves Gamonal 15 days ago
Cuando estuvimos en Dachau, el comentario que más se repetía a la salida, porque el silencio dentro era sepulcral, eran distintas versiones de un «¿Pero cómo no lo sabían?». Igual sí que lo sabían, cariño, como tú ahora, y por eso toda esta inacción es tan difícil y tan incómoda de tragar.
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