Visto lo visto, la peor deshonestidad —y la mayor cobardía— sería cruzarse de brazos y esperar el siguiente batacazo.
La izquierda no puede limitarse a repetir fórmulas, discursos y liderazgos que ya no funcionan.
Toca pensar, arriesgar y volver a disputar el poder de verdad.
about 16 hours ago