Mario Fernández 7 days ago
Para Madrid somos sillas de colores apiladas, es decir: meros objetos, utensilios, deshumanización del colectivo que sólo sabemos estar, al parecer, en una terraza de bar.
Por suerte para mí, ya hace más de 20 años que no voy a ese "orgullo".
Madrid, vergüenza es poco.