loading . . . _(Previamente publicado en inglés en_Degrowth UK _.)_
En el seno del movimiento por el Decrecimiento se está produciendo estos últimos meses un fértil debate que intenta ir más allá de los diagnósticos acerca de la necesidad de decrecer (ya sobradamente demostrada) para empezar a pensar cómo hacer realidad en la esfera política esa _cuesta abajo_ controlada y deseable que propone este movimiento. Gran parte de este debate puede seguirse en la Revista 15/15\15, que ha sido escenario privilegiado, con numerosos textos originales y otros tantos republicados y traducidos del inglés.
Uno de los últimos artículos publicados es el de Anna Gregoletto Bettin y Mark H. Burton que resume las posiciones de este debate en dos corrientes: el Ecosocialismo (representado por autores como Jason Hickel, Kohei Saito o Jorge Riechmann) y la Perspectiva Pluriversal (del artículo de Vincent Liegey, Anitra Nelson y Terry Leahy). Gregoletto y Burton proponen una Síntesis Anadialéctica que pretende aunar ambas posiciones (similar postura tienen D. Gasparro y D. Vico así como Vlad Bunea). Por su parte, Ted Trainer, defensor de la Vía de la Simplicidad, critica que estos movimientos no son conscientes de la magnitud de las reducciones de consumo necesarias, en una línea similar a la de Carlos de Castro y Manuel Casal.
En la siguiente tabla resumo las ideas más relevantes de estos autores, añadiendo también las principales aportaciones de este artículo.
| Principales autores y autoras | Ideas esenciales
---|---|---
Ecosocialismo (minimalismo maximalista) | J. Hickel, K. Saito | El objetivo es un Estado ecosocialista que oriente la producción hacia los sectores que _deben crecer_ (trabajos esenciales y de cuidados que aportan valor de uso) y desincentive los especulativos o dañinos (publicidad, armamento, especulación). Proponen medidas como la reducción de la jornada laboral, el trabajo público garantizado, la planificación de la economía, la democratización del proceso productivo y de la decisión sobre qué producir. Algunos ecosocialistas abogan por formas de vida frugales (Riechmann, Saito) similares a las de La Vía de la Simplicidad, mientras otros (Hickel) hacen poco hincapié en ello.
Perspectiva Pluriversal | V. Liegey, A. Nelson, T. Leahy, J. Steinberg | Ven el movimiento decrecentista como un _movimiento de movimientos_ con conexiones a otros como el posdesarrollo, la decolonialidad, el ecofeminismo, las redes de ecoaldeas, movimientos de acción climática, movimientos sindicales, _verdes_ , etc. Priorizan la democracia directa y la trasformación en la vida cotidiana. El Decrecimiento es mucho más que conseguir minimizar el uso de materiales y energía: es una invitación a explorar nuevos imaginarios y modos de vida.
Síntesis anadialéctica | A. Gregoletto, M. Burton, D. Gasparro, D. Vico | Un enfoque que busca (dialécticamente) sintetizar y trascender las dos posturas, y al mismo tiempo mantenerse abierto a la voz de quienes están excluidos del debate. El núcleo del Decrecimiento reside en la reducción gestionada y justa de la base material de la economía, especialmente en el centro imperialista. Aun así, existen una serie de elementos asociados que, pese a no ser centrales, están fuertemente asociados: la democracia, la justicia, la decolonialidad, la liberación/emancipación, la suficiencia, la frugalidad y la crítica al economicismo (la conversión de todo en mercancía).
Vía de la Simplicidad (_The Simpler Way_) | T. Trainer, M. Casal, C. de Castro | El movimiento por el Decrecimiento corre el riesgo de convertirse en “un saco donde caben todos los sueños utópicos”, ya que existen multitud de movimientos que proclaman ser decrecentistas cuando no tienen como objetivo el descenso del consumo ni son conscientes de las enormes reducciones que son necesarias. La reducción necesaria sólo se pueden lograr si la mayoría de la gente viviese en comunidades pequeñas, muy autosuficientes, autogobernadas, cooperativas y frugales. Las sociedades deberían ser fundamentalmente agrarias.
Análisis sistémico | M. Mediavilla | Es preciso preguntarse "¿por qué crecemos?" y desactivar las dinámicas que nos fuerzan a hacerlo. Mientras no lo hagamos, las políticas utilizadas serán insuficientes. Dos de las dinámicas que nos empujan a crecer son el ánimo de lucro y la presión del desempleo. Algunas políticas ecosocialistas podrían ayudar a desactivarlas, pero controlar realmente el crecimiento requiere ir más allá. La clave del crecimiento se encuentra en la competencia a todos los niveles, siendo el internacional el más importante y difícil de abordar. El problema actual es una dinámica de gestión de bienes comunales que sólo se puede resolver cuando se crea la institución del comunal y, actualmente, es muy difícil hacerlo porque la gran parte de los bienes comunes clave son de ámbito global.
Todos estos debates son muy enriquecedores, pero creo que debemos seguir profundizando e ir más allá. Creo que, en estos momentos, deberíamos reflexionar muy seriamente sobre nuestra incapacidad de decrecer.
Ya ha quedado sobradamente demostrado que el crecimiento no está aumentando nuestro bienestar. Además nos está trayendo serios problemas ambientales y, de todas formas, va a tener que frenarse tarde o temprano por falta de recursos. Pero todo este conocimiento no está sirviendo para que los países, las personas y las empresas tengan menos deseos de crecer. ¿Qué nos empuja a seguir creciendo?
Los diagramas de la Dinámica de Sistemas son herramientas especialmente pensadas para analizar comportamientos patológicos como las adicciones o las inercias anquilosantes, por ello, en este texto, utilizo algunos de ellos para analizar la adicción de esta sociedad al crecimiento y por ello pido, de antemano, un poco de paciencia a los lectores no familiarizados con esta herramienta.
Estos diagramas nos ayudan a identificar lazos de realimentación que son comportamientos que tienden a reforzarse y reproducirse automáticamente debido a las relaciones creadas. Las flechas de estos diagramas representan relaciones causa efecto entre variables. El signo “+” indica una _relación directa_ : el aumento de la primera aumenta la segunda; el signo “-” una _relación inversa_ : el aumento de la primera disminuye la segunda. Hablamos de _lazo de realimentación_ cuando aparece una cadena cerrada de relaciones causa-efecto. Los lazos son reforzantes cuando todas las flechas del lazo son directas: el lazo se convierte en un mecanismo que refuerza más y más el comportamiento. Por el contrario, si existe una relación inversa, la estructura tiende a mantener el equilibrio y se convierte en un mecanismo estabilizante. Dos relaciones negativas en un lazo se compensan y dan lugar a una relación positiva.
## Economía orientada a las necesidades humanas
Una economía pensada para satisfacer las necesidades humanas podría considerarse el ideal económico del Decrecimeinto. Las comunidades locales autosuficientes que propone la Vía de la Simplicidad, por ejemplo, son economías de este tipo. La Figura 1 representa el comportamiento básico de estas economías: las necesidades se comparan con la producción de bienes y, si existe déficit, habrá un crecimiento que aumente la producción. Cuando ya se produce más de lo necesario, la producción disminuirá hasta ajustarse a lo demandado.
Figura 1: patrón dinámico de una economía orientada a satisfacer necesidades. La actividad crece lo suficiente para satisfacer las necesidades y, una vez alcanzadas, deja de crecer. Se crea una cadena cerrada de relaciones causa-efecto con un signo negativo en el lazo. El comportamiento es estable.Podemos ver que esta estructura crea una cadena cerrada de relaciones causales con dos signos positivos y uno negativo, esto quiere decir que el lazo resultante es estabilizante. La _producción_ tiende a ajustarse a las _necesidades humanas_ , que vienen dadas por el tamaño de la población.
Las economías tradicionales de base agraria responden, básicamente, a este patrón. En esas sociedades la producción se basa fundamentalmente en trabajo humano, lo que hace que crecer por encima de las necesidades básicas tenga un coste que las personas raras veces quieren asumir. Eso lleva a que su comportamiento sea el de la Figura 1: son economías estables y, por ello, capaces de ser sostenibles y acomodarse a la capacidad de carga de su ecosistema sin sobrexplotarlo.
## Inflado de las necesidades: beneficios
La economía capitalista no se ajusta a las necesidades sino que tiende a hacer que la producción crezca más y más. A mi juicio, el mecanismo que más claramente lo fomenta es el representado en la Figura 2 y se basa en el conocido _afán de lucro_.
En la Figura 2 las necesidades no son constantes[1], sino que se inflan artificialmente. Esto se debe a los beneficios empresariales: las empresas tienen interés en que la producción crezca porque sus beneficios son proporcionales a la cantidad de producto vendido y ello las estimula a inflar artificialmente las necesidades de los consumidores mediante todo tipo de publicidad.
Este comportamiento se realimenta a sí mismo, porque crea un lazo reforzante donde todos los signos son positivos: cuanta más producción más necesidades y cuantas más necesidades también más producción. Todo ello conduce a una especie de automatismo social que nos ata a un crecimiento sin fin.
Algunos ecosocialistas como Saito y Hickel hablan de aplicar medidas que impidan la especulación y la publicidad y primen los sectores esenciales. Estas medidas están pensadas para impedir que las necesidades se inflen y, en principio, serían adecuadas porque intentan que la economía se oriente a un esquema como el de la Figura 1. Otra de las medidas que proponen es favorecer los sectores de menor impacto ambiental (por ejemplo, orientando la inversión, como propone Hickel) que, en principio, también sería una medida interesante porque debilitaría la relación entre producción y presión sobre la biosfera.
Pero, a la luz del diagrama de la Figura 2, todas estas medidas fallan en un aspecto esencial: no rompen el lazo de realimentación. Mientras los beneficios empresariales sigan siendo proporcionales a la producción de bienes, seguirá habiendo actores interesados en aumentarla más y más, por mucho que ésta se intente orientar hacia unos sectores u otros. Si existen actores beneficiados por el aumento de las ventas, también será muy difícil prohibir la publicidad o la especulación sin recurrir a medidas autoritarias. Mientras no se consiga romper el lazo de realimentación que incentiva producir por encima de las necesidades, será difícil acabar con el crecimiento.
La dinámica de crecimiento de la Figura 2 dejará de tener efecto, como es lógico, cuando aparezcan fuertes restricciones energéticas, materiales o de mano de obra que limiten severamente la producción (flecha negra en la Figura 2). Pero estas limitaciones deben ser muy severas para tener efecto: en cuanto exista algún margen de crecimiento, el lazo reforzante se volvería a poner en marcha haciendo crecer a algunos sectores, clases sociales o países mientras otros son marginados.
Figura 2: Inflado artificial de las necesidades: beneficios. Las necesidades aumentan sin cesar debido a que los beneficios son proporcionales a la producción y las empresas están interesados en aumentar artificialmente las necesidades. El comportamiento global es inestable (reforzante) porque todas las flechas tienen signos positivos y esto hace que aumente sin cesar la producción y, con ello, la presión sobre la biosfera.
Para salir de este automatismo es preciso cambiar las relaciones causa-efecto que lo crean. Una forma de hacerlo es romper la relación entre producción y beneficios (marcado en la Figura 2 con unas tijeras) lo que se traduciría en buscar formas de intercambio de bienes y servicios en las que los beneficios de los participantes no sean proporcionales a la producción.
¿Podríamos imaginar una empresa a la que se paga, simplemente, por estar disponible para realizar un bien o un servicio pero no recibe compensación por producir más? Este es el comportamiento normal de los servicios de extinción de incendios, la policía o los servicios sanitarios, que no cobran más cuando hay más incendios o más enfermedades. También las cooperativas de consumo suelen funcionar con esta lógica.
¿Podríamos utilizar un concepto similar en otros sectores productivos? ¿Qué efectos adversos podría tener esta medida? No podemos obviar que una empresa que no ve condicionado sus beneficios por las ventas puede tender muy fácilmente a deteriorar su calidad a no ser que tenga eficaces medidas de control ciudadano.
Por otra parte, es posible que el lazo de la Figura 2 pueda romperse por otros lugares. ¿Podemos usar medidas económicas como los impuestos, la inversión o los costes laborales para romper esa realimentación?
## Inflado de las necesidades: empleo
Hay otro mecanismo que crea un patrón de inflado de las necesidades y viene dado por la necesidad de las clases trabajadores de asegurarse su sustento mediante el empleo remunerado. Como se representa en la Figura 3, al ser los salarios proporcionales a la producción, la clase obrera también termina siendo partidaria del inflado de las necesidades. Además, el hecho de que la automatización disminuya la cantidad de puestos de trabajo por unidad de producto, empeora las cosas.
Esta relación entre producción y puestos de trabajo explica el habitual conflicto entre movimientos ecologistas y sindicales: por una parte, la izquierda apoya las reivindicaciones ecologistas, pero, por otra, defiende el mantenimiento de los puestos de trabajo en empresas cuyas actividades son netamente insostenibles.
Este lazo existe porque hay una clase trabajadora despojada de medios de producción que necesita del empleo remunerado y porque el desempleo es una constante amenaza; si no, no tendría efecto. Algunas políticas que proponen los defensores del Decrecimiento como el empleo público garantizado y el reparto del trabajo, acaban con la presión del desempleo y desactivan este lazo. La autosuficiencia económica que se consigue en comunidades ligadas a la tierra y que controlan sus medios de producción también rompe esta realimentación. Todas estas políticas sí van encaminadas a romper este lazo de realimentación.
Figura 3: Inflado artificial de las necesidades: empleo. Al lazo de la Figura 2 se suma otro lazo reforzante (naranja) que se basa en que los salarios están ligados a la producción y esto hace que las clases trabajadoras sean también partidarias de aumentar las necesidades.
## La dinámica de la competencia
Las medidas políticas analizadas en el apartado anterior son deseables, pero, a mi juicio, también son insuficientes porque existe otra dinámica que nos fuerza a crecer y es más difícil de desactivar: la competencia.
El diagrama de influencias de la Figura 4 representa esta dinámica. Imaginemos que tenemos dos actores que hemos llamado A y B, y que pueden ser empresas en un mismo mercado, empleados en una oficina o países en competencia. Cuando la comparación de poderes le dice al actor A que el B está por encima de él, éste reacciona intentando crecer para equilibrar su poder. Lo mismo sucede para B respecto a A. Esta dinámica da lugar a lazos particulares estabilizantes como los que se muestran en azul.
Figura 4: dinámica de la competencia entre dos actores A y B que se están constantemente comparando. En la figura de arriba se muestran los dos lazos estable, en la de abajo el comportamiento global, que es desestabilizante.Pero, si la dinámica se ve globalmente, resulta desestabilizante, porque se crea el lazo rosa de la figura de abajo, en el cual los dos signos menos se compensan. Esto da lugar a un insidioso lazo reforzante que fomenta el crecimiento de A, lo cual fomenta el crecimiento de B, que, a su vez, estimula el crecimiento de A, etc. El _pique_ mutuo entre actores en competencia crea un continuo crecimiento.
Esta dinámica de la competencia es, a mi juicio, el motor más importante del crecimiento. La competencia es una dinámica profundamente enraizada en la economía capitalista y es su principal seña de identidad, pero la competencia es más antigua que el capitalismo y no está restringida a él. La guerra entre naciones, por ejemplo, es la consecuencia más extrema de la competencia y es tan antigua como el Estado. La competencia es lo que está detrás del crecimiento del PIB, porque el PIB de un país o la cuota de mercado de una empresa no son únicamente actividad económica, son también una forma de medir el poder relativo de un Estado o de una empresa respecto al resto.
La globalización neoliberal, en cierta forma, sustituyó la guerra convencional por la competencia empresarial en una especie de _guerra económica_ global. La oleada de proteccionismo actual puede ser una oportunidad para volver a economías con menos competencia global, aunque también puede reactivar la competencia militar (lo cual no es ninguna buena noticia, porque no hay sector más dañino, tanto ambiental como socialmente, que el militar).
Puesto que la competencia es uno de los grandes problemas para la sostenibilidad, todas las iniciativas del _decrecentismo pluriversal_ que busca sociedades más cuidadoras y menos patriarcales, autoritarias y coloniales, aunque no estén orientadas a la reducción del consumo, son un avance en la buena dirección (aunque no suficiente).
También es buena idea construir economías más autosuficientes, que dependan menos de recursos globales como el petróleo o los minerales estratégicos. No sé si el único tipo de sociedad viable en el futuro serán comunidades pequeñas, frugales y de base agraria, como defienden Trainer y Casal, pero, en la transición, es evidente que los Estados nacionales seguirán siendo actores importantes.
Aquellos países que sean capaces de aumentar su eficiencia económica-social, es decir, de conseguir bienestar con menos recursos y energía, tendrán menos necesidades de embarcarse en guerras por los recursos, como decía Manuel Casal Lodeiro en su artículo "_Si vis pacem, para descensum_". Este lema es especialmente adecuado para los Estados europeos, que se enfrentan a un panorama internacional donde van a ser muy vulnerables por la escasez en recursos de su territorio y su alto consumo per cápita.
## La creación del comunal global
La competencia en un mundo limitado es el clásico problema de la gestión de los bienes comunes. Numerosas sociedades humanas han resuelto exitosamente este problema a lo largo de la historia a base de crear instituciones comunales. Esta idea de recuperación del comunal no es nueva en el pensamiento decrecentista: en ella inciden especialmente Kohei Saito, el movimiento anarquista o quienes abogan por aprender de culturas indígenas.
Sin embargo, pocas veces se tiene en cuenta que construir instituciones comunales en esta época es más difícil que en el pasado. Los comunales actuales no son únicamente los recursos locales (bosques, aguas, territorio, generación de electricidad, etc.) que podrían ser gestionados con mayor o menor éxito por las comunidades locales o los Estados. En estos momentos, los mares, la atmósfera y la estabilidad climática son bienes comunes de toda la humanidad que están en peligro; los combustibles fósiles y los minerales estratégicos son también bienes en disputa global.
La tarea de construir instituciones comunales sobre estos bienes globales es inmensa y los intentos de regulación, como las COP o el Protocolo de Kioto, han sido bastante decepcionantes. No por ello la importancia de los problemas globales es menor. Aunque construir comunidades locales resilientes pueden ser una de las medidas más importantes a la hora de permitirnos vivir futuros menos distópicos, no deberíamos olvidarnos de seguir trabajando en el comunal global.
## Dibujemos otros mundos posibles
Espero con este texto haber añadido algo de luz al debate sobre las opciones políticas del Decrecimiento y espero también haber animado a algún lector o lectora a utilizar diagramas de Dinámica de Sistemas. Sabemos que tenemos que dejar de crecer porque nuestra adicción al crecimiento está destruyendo las bases mismas de nuestra vida, pero una cosa es querer abandonar una adicción y otra muy diferente es saber hacerlo. Las adicciones son dinámicas insidiosas que deben ser analizadas con mentalidades sistémicas que sean capaces de entender sus realimentaciones.
Nuestra educación occidental suele estar demasiado orientada a razonamientos analíticos, estáticos y lineales que son muy torpes a la hora de enfrentarnos a una realidad compleja y llena de realimentaciones. Mi experiencia personal me ha demostrado que dibujar diagramas, especialmente estos diagramas de realimentaciones, es una de las mejores maneras de expandir el pensamiento y pensar de forma más sistémica, algo vital para ser capaces de enfrentarnos a los retos que tenemos en el horizonte.
Sofía Blasco Huidobro
#### Notas
[1] Las llamamos “necesidades percibidas” para diferenciarlas de las “necesidades humanas” básicas de la Figura 1.
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