—El lobo dejó escapar una risa baja, casi imperceptible, como si la confesión de Jace le hubiese golpeado en el pecho y al mismo tiempo le hubiese arrancado un pedazo de alivio. Sus dedos, ásperos por el frío y el acero, se deslizaron hasta la nuca del príncipe, sosteniéndolo con una delicadeza que>
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1 day ago