La verdad es que lees esto y es imposible no flipar con «el ágora público». Es impresionante, territorio de combate de la peor calaña y lugar de caza y depredación de los periodistas sin escrúpulos –o gente muy apretada por sus jefes, no quiero meter a todo el gremio ahi–.
add a skeleton here at some point
17 days ago