Estoy contigo Sanemi… siempre…
— Su voz era un susurro, cálido, casi maternal buscando siempre reconfortarlo.
Mientras que aquella mano permanecía en su cabello, acariciándole una y otra vez sus mechones, su otra mano la llevó a su mejilla, que también comenzó a acariciar con su pulgar, con +
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6 days ago